La nueva regulación y su impacto en el sector bancario español

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La nueva regulación y su impacto en el sector bancario español

 

Los seres humanos no nacen para siempre el día en que sus madres los alumbran, sino que la vida los obliga a parirse a sí mismos una y otra vez” Gabriel García Márquez.

 

Al recordar esta frase celebre del Premio Nobel de Literatura, me vino a colación la actual amenaza que acecha al sector bancario, la nueva regulación internacional conocida como Basilea III, cuya entrada en vigor esta prevista para finales de 2012.

 

Durante los últimos meses un gran número de propuestas han surgido en relación con el incremento de la regulación en el sector bancario a nivel mundial. En vista de los excesos asumidos en la toma de riesgos y en el nivel de apalancamiento por parte de las entidades financieras que han ocasionado la actual crisis y que han puesto en evidencia los fracasos de las anteriores regulaciones sobre recursos propios.

 

En el año 1988, cuando los bancos emisores de las más importantes economías desarrolladas se reunieron en el comité de supervisión del Banco de Pagos Internacionales de Basilea, decidieron establecer un capital mínimo a los grupos bancarios en función de los riesgos que asumían. En principio el acuerdo establecía una definición del capital regulatorio, compuesto por elementos con capacidad de absorción de pérdidas y que permitieran una protección en caso de quiebra (Basilea I). Posteriormente, a mediados 2004, el comité decidió revisar y ampliar las exigencias, permitiendo a los reguladores establecer cuanto capital tenían que reservar los bancos, de acuerdo con el tipo de operaciones que llevan a cabo y con los riesgos que afrontaban (Basilea II). La primera normativa estipula unos fondos propios superiores al 8% de los activos de riesgo, teniendo en cuenta los riesgos de créditos, de negociación y de tipo de cambio, mientras que en la segunda se consideran los mismos riesgos incluyendo el operacional. No obstante, estas medidas no lograron evitar la recesión económica globalizada más acusada de los últimos sesenta años. Además, la crisis internacional se ha presentado cuando Basilea II todavía estaba en proceso, lo que ha ocasionado que en diciembre de 2009, el comité diera a conocer un nuevo documento delineando la nueva normativa del sector bancario.

 

Para poder entender y determinar el posible impacto que tendrá el nuevo marco regulatorio en el sector financiero español resaltaré los principales puntos enmarcados en este documento denominado Basilea III que son:

 

  • La exigencia de más capital y de mejor calidad, donde tendrán un menor peso los híbridos.
  • Las entidades con elevado riesgo sistémico, negocios más especulativos y más apalancamiento deberán aportar más capital.

 

A través de esta nueva regulación se pretende reforzar el balance de las entidades con el objetivo de que el sector bancario pueda enfrentarse sin problemas a posibles crisis de solvencia y de liquidez en los mercados. El punto de inicio será la suma del capital ordinario, reservas de emisión y otras reservas, en decir, los Fondos Propios contables, a lo que el regulador establece una serie de deducciones que a continuación haremos referencia:

 

  • Las participaciones minoritarias se excluirán y sólo se tendrá en cuenta capital de máxima calidad disponible.
  • La autocartera, no computará en la regulación actual.
  • El fondo de comercio y los de más intangibles se tendrán que deducir al 100% del cálculo del capital.
  • Las pérdidas latentes se descontarán del capital, principalmente las minusvalías sobre activos disponibles a la venta.
  • Los activos fiscales se deducirán en su totalidad.
  • Los fondos de pensiones, el déficit sobre los planes de pensiones se dejará de tener en cuenta y se deducirán íntegramente.
  • Las participaciones cruzadas con otras entidades financieras que no estén consolidadas  tampoco computarán dentro del nuevo marco. Si la cuota de participación sobrepasa el 10%, la deducción se llevara a cabo sobre toda la participación y la suma de las participaciones supera el 10% de los fondos propios, el excedente será descontado.
  • Las filiales aseguradoras que formen parte de entidades bancarias tendrán que deducir el capital invertido en los nuevos requerimientos.

 

Otros aspectos a tener en cuenta serán la incorporación de un nivel máximo de apalancamiento, la creación de colchones de capital por encima de los mínimos requeridos en períodos de bonanza y la penalización al crédito en exceso por medio de más capital exigido por parte del regulador.

 

Finalmente, todos estos cambios y propuestas que determinarán las nuevas reglas de juego y estándares de liquidez, serán objeto de análisis y generarán un gran debate y polémica en el sector bancario durante los próximos meses.

 

Activos Totales (el centro de la esfera corresponde  a las coordenadas de la entidad)

 

 

Fuente: Bloomberg y elaboración propia                                                                                                                Fuente: Compañías primer trimestre 2010



 

 

¿Pero cuales serían los puntos que más afectarían a la banca española?

 

Los grandes miedos que acechan al sector financiero español son la penalización de las participaciones industriales, hecho que afectará, en gran medida, a las cajas de ahorros ya que disminuirá los ratios de solvencia de las mismas. Igualmente, se observa una clara dificultad de generar capital de forma orgánica en dichas entidades, como consecuencia de la caída de los volúmenes, de los ingresos y del repunte de la morosidad.

 

En relación con los grandes bancos españoles, como Santander y BBVA, los temores vienen de la mano del posible castigo a las entidades financieras a raíz de su tamaño y no de su riesgo. Asimismo, la exclusión de los minoritarios afectará a las dos instituciones. Basilea III supone una amenaza a la banca española, ya que podría penalizar injustamente a la banca minorista frente a la banca de inversión, disminuiría la rentabilidad, encarecería los préstamos a particulares y reduciría el volumen del crédito en el sistema. No obstante, la gran diversificación internacional y el enfoque de negocio minorista de las dos instituciones, la fortaleza de sus balances y los buenos resultados que han mostrado en este ciclo económico recesivo, permiten creer que los principales bancos españoles serán los menos afectados, ya que tienen unos ratios de solvencia bastante elevados.

 

En el caso de los bancos domésticos de mediana capitalización españoles, no tienen una estructura societaria complicada, no cuentan con importantes participaciones en otras entidades y también se encuentran bien posicionados en cuanto a  solvencia. Factores opuestos, a bancos como DBK (30% de Deutsche Postbank) o Barclay’s (20% de Blackrock) que podrían tener un impacto significativo en los ratios de capital, debido a las deducciones relacionadas con las participaciones en otras entidades financiera y por su importante presencia en banca de inversión. También encontramos bancos franceses como Crédit Agricole o Banca Populaire que cuentan con participaciones importantes en bancos filiales, sin embargo, se especula que el regulador galo podría evaluar la solvencia de las entidades como grupo, eliminando así la posible penalización.

 

Por último, resaltamos que los nuevos cambios regulatorios de igual forma podrían ejercer una presión en la política de dividendos, ya que las entidades necesitan acumular más capital para los próximos años. No obstante, algunas entidades bancarias europeas ya recortaron su Dividendo por Acción y han dado unas previsiones bastante conservadoras en cuanto al pago de los mismos.

 

En definitiva, las entidades bancarias españolas se encuentran en términos generales bien posicionadas ante la nueva normativa, incluso ya son varias casas de análisis como Credit Suisse y JP Morgan, las que señalan un exceso de capital en los dos grandes bancos. Además, las expectativas del consenso auguran un proyecto final menos exigente que el inicialmente propuesto y que el ritmo de implementación será de forma gradual y lo decidirá cada regulador teniendo en cuenta la situación en la que se encuentre cada entidad. Sin embargo, las cajas serán las más perjudicadas debido a los activos que tienen en sus balances y a las limitaciones que tienen para generar y captar capital.

 

Bancaja Gestión de Activos

Oscar Escobar Rivera

Analista